FANTASMA 22
No quiero volver
a casa por la misma espera
Y es en esta
espera imprecisa en que me voy agrietando al mismo tiempo con las paredes
Muchos años
incoloros, muchos soles me han pasado por la espalda
He dado la
vuelta a la tierra 22 veces
Y aquí de nuevo
en otra espera indeterminada me acogen los mismos fantasmas
Que hace un
tercio de semana invadieron con su sangre
La espina dorsal
de esta mano que desdibuja pero completa un pálido círculo
Con su presencia
anestesiada
Vuelven a abrir
con gritos la puerta, la manilla fría sobrepasa el límite de mi letargo
Me recuentro con
mi fantasma personal, ese que trabaja día y noche
Sobre la alfombra
que está arrugada, las sábanas con polvo, el piso brilla lo que la ventana
opaca
Y aun así y
todo, me cuesta concretar mi fantasma, mi fantasma que ha visto
Mitigar mis
audaces miedos, el que me arrulló cuando tenía pesadillas
Y que ahora es más patente que esa turbación infantil, ese
ataque injustificado y fortuito en la oscuridad
Ese fantasma,
esa figura monstruosa que me cobra los favores concedidos, me culpa de su
malestar
Como si nuestros
papeles se intercambiaran
Como si recién
ahora – después de tanta relación a distancia – quisiera yo no haber parido mi
propia vida
Como si recién
ahora – después de la dictadura, después de recorrer Chile, después de conocer
la nieve, después de ir al primer día de clases sola, después del primer siete
en el colegio, después de aprender a andar en bicicleta, después de probar la
yerba, emborracharme en alguna plaza, después de aprender a nadar, después de
aprender a fumar, comprar la primera cajetilla de cigarros, el primer porro,
después de la primer sueldo, el primer robo en un supermercado, mi primer
poema, mi primera pretensión, mi primer amor, mi primer llanto, mis dudas, mis
alegrías, después de mi licenciatura, después de regalar a mi primer perro,
después de conocer a mi última hermana, después de saber pagar en la micro,
comer pan pelao, aprender mi número de teléfono, irme a perder a un cerro, después
de no terminar un libro, después de esa sensación que viene cuando se te acaban
los fósforos, después del frio del invierno, después de las caladas - después
de todo, después de todo esto: renuncio a la tentativa de reconocerme reflejada
en tus actos, invisibles, de fantasma, llenos de ausencia que ahora vienen a
cobrarme la independencia, el agua, la luz, el gas, la vida entera, la puta
vida que se mezcla con otras más allá de donde la última estrella renueva su
ciclo de luminosidad.