lunes, 3 de noviembre de 2014

Fantasma 22



FANTASMA 22

No quiero volver a casa por la misma espera
Y es en esta espera imprecisa en que me voy agrietando al mismo tiempo con las paredes
Muchos años incoloros, muchos soles me han pasado por la espalda
He dado la vuelta a la tierra 22 veces
Y aquí de nuevo en otra espera indeterminada me acogen los mismos fantasmas
Que hace un tercio de semana invadieron con su sangre
La espina dorsal de esta mano que desdibuja pero completa un pálido círculo
Con su presencia anestesiada
Vuelven a abrir con gritos la puerta, la manilla fría sobrepasa el límite de mi letargo
Me recuentro con mi fantasma personal, ese que trabaja día y noche
Sobre la alfombra que está arrugada, las sábanas con polvo, el piso brilla lo que la ventana opaca
Y aun así y todo, me cuesta concretar mi fantasma, mi fantasma que ha visto
Mitigar mis audaces miedos, el que me arrulló cuando tenía pesadillas
Y que ahora  es más patente que esa turbación infantil, ese ataque injustificado y fortuito en la oscuridad
Ese fantasma, esa figura monstruosa que me cobra los favores concedidos, me culpa de su malestar
Como si nuestros papeles se intercambiaran
Como si recién ahora – después de tanta relación a distancia – quisiera yo no haber parido mi propia vida
Como si recién ahora – después de la dictadura, después de recorrer Chile, después de conocer la nieve, después de ir al primer día de clases sola, después del primer siete en el colegio, después de aprender a andar en bicicleta, después de probar la yerba, emborracharme en alguna plaza, después de aprender a nadar, después de aprender a fumar, comprar la primera cajetilla de cigarros, el primer porro, después de la primer sueldo, el primer robo en un supermercado, mi primer poema, mi primera pretensión, mi primer amor, mi primer llanto, mis dudas, mis alegrías, después de mi licenciatura, después de regalar a mi primer perro, después de conocer a mi última hermana, después de saber pagar en la micro, comer pan pelao, aprender mi número de teléfono, irme a perder a un cerro, después de no terminar un libro, después de esa sensación que viene cuando se te acaban los fósforos, después del frio del invierno, después de las caladas - después de todo, después de todo esto: renuncio a la tentativa de reconocerme reflejada en tus actos, invisibles, de fantasma, llenos de ausencia que ahora vienen a cobrarme la independencia, el agua, la luz, el gas, la vida entera, la puta vida que se mezcla con otras más allá de donde la última estrella renueva su ciclo de luminosidad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario